Testimonio misionero


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Ya terminó la experiencia misionera en Tetuán coordinada por la Misioneras Oblatas. Nuria (Betania) ha compartido el siguiente testimonio en el blog de las Oblatas:

 

"Hace ya mucho tiempo que anhelaba poder tener una experiencia de misión y aunque bien cierto es que no es necesario viajar a África para acercarse a los más pobres, en Marruecos ha sido donde el Señor me ha ofrecido esta posibilidad, a través de las Misioneras Oblatas de María Inmaculada. En el barrio marginal de Diza he entendido la urgencia no sólo de erradicar la pobreza intentando cubrir las necesidades más básicas como la comida y dotarles de recursos materiales que posibiliten su formación en temas básicos como la salud y la higiene, sino también la urgencia de restaurar su dignidad como personas, como iguales, no como excluidos de su propia sociedad. Son muchas las imágenes que me quedarán grabadas para siempre, como la sonrisa arrancada gracias a un simple globo de la carita triste de dos hermanos poco acostumbrados a sonreir porque nadie se para a jugar con ellos mientras esperan sentados en la ventana a que mamá vuelva a casa o el entusiasmo de una pequeña de apenas tres años que te muestra orgullosa las chanclas (tres números mayores que su pie) que su mamá le ha puesto tras nuestra insistencia en lo peligroso que es ir descalzo. Pero lo que más me ha impresionado es su agradecimiento ante un gesto tan pequeño como es compartir parte de nuestro tiempo con ellos. Un agradecimiento sincero en forma de caluroso y prolongado apretón de manos, que expresaba más de lo que se puede decir con palabras, o en forma de invitación a un "donut" que estaba destinado a ser vendido en la playa como parte de los escasos ingresos familiares. De ellos he aprendido muchas cosas: lo poco que realmente necesitamos para vivir, lo sencillo que es expresar agradecimiento, lo fácil que es ser hospitalario incluso en la pobreza… Y en medio de todos nosotros he experimentado como nunca antes la presencia de Dios, de su Dios, de nuestro Dios, en definitiva de DIOS, escrito así, con mayúsculas. Y esta experiencia compartida con un grupo de misioneras y voluntarios jóvenes, alegres, entusiastas, incansables, pero ante todo movidos por el amor de Dios y comprometidos por su amor a Dios."

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