Pentecostés

«De repente un ruido del cielo como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban … ».

Por favor no echemos la llave.
Al menos una vez, seamos descuidados. Dejemos entornadas puertas y ventanas, de manera que el viento las sacuda ruidosamente e irrumpa dentro dejando que organice todos los desastres que quiera.
No nos conformemos con que se filtre a traves de las rendijas. Dejemos que sople con fuerza, aunque tengamos que echarnos a tierra.
Permitámosle que levante los cortinajes solemnes, rompa los velos delicados, haga oscilar peligrosamente las lámparas.
Consintámosle que haga volar los sombreros de nuestras cabezas, las cofias, las mitras, pelucas y peluquines, mascaras, gafas, bolsos …
Y si arranca alguna pagina de nuestros códigos, si arrastra lejos los folios de los discursos ya preparados, no corramos tras ellos. El fuego, despues, se encargara de quemarlos, y será una gran ganancia para todos.
EI viento silba rabioso, revuelve, levanta, arrastra, desbarata, bufa, desordena, sacude, arranca de raíz, barre, abofetea (sí, al menos hoy tengamos el coraje de no esquivar esas bofetadas). Es su oficio. Pero es necesario concederle que lo haga hasta el fondo.

A. Pronzato

 

 

[audio:http://www.catacumbas.es/wp-content/uploads/2008/05/12-ven-espiritu-ven1.mp3]

 

 

Canción | Ven, Espíritu, ven (La otra mejilla)

Foto | jubilo-haku

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