La educación humanista

El pasado miércoles Doris Lessing recibió en Londres el Premio Nobel de Literatura de manos del embajador sueco en el Reino Unido, tras no poder acudir a la entrega del galardón el año pasado en Estocolmo debido a su delicado estado de salud.

Traemos aquí un extracto del discurso que pronunció en 2001 al recibir el Premio Príncipe de Asturias a las letras. En estos párrafos que escuchamos gracias a la narración de Nuria S., Doris Lessing realiza unas reflexiones interesantes sobre la educación humanista y la cultura europea.

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Érase una vez un tiempo -y parece muy lejano ya- en el que existía una figura respetada, la persona culta. Él -solía ser él, pero con el tiempo pasó a ser cada vez más ella- recibía una educación que difería poco de un país a otro -me refiero por supuesto a Europa- pero que era muy distinta a lo que conocemos hoy… Este tipo de educación, la educación humanista, está desapareciendo. Cada vez más los gobiernos -entre ellos el británico- animan a los ciudadanos a adquirir conocimientos profesionales, mientras no se considera útil para la sociedad moderna la educación entendida como el desarrollo integral de la persona.

La educación de antaño habría contemplado la literatura e historia griegas y latinas, y la Biblia, como la base para todo lo demás. Él -o ella- leía a los clásicos de su propio país, tal vez a uno o dos de Asia, y a los más conocidos escritores de otros países europeos, a Goethe, a Shakespeare, a Cervantes, a los grandes rusos, a Rousseau. Una persona culta de Argentina se reunía con alguien similar de España, uno de San Petersburgo se reunía con su homólogo en Noruega, un viajero de Francia pasaba tiempo con otro de Gran Bretaña y se comprendían, compartían una cultura, podían referirse a los mismos libros, obras de teatro, poemas, cuadros, que formaban un entramado de referencias e informaciones que eran como la historia compartida de lo mejor que la mente humana había pensado, dicho y escrito.

Esto ya no existe.

El griego y el latín están desapareciendo. En muchos países la Biblia y la religión ya no se estudian. A una chica que conozco la llevaron a París para ampliar sus miras -que falta le hacía- y aunque destacaba en sus estudios, confesó que nunca había oído hablar de católicos y protestantes, que no sabía nada de la historia del Cristianismo ni de cualquier otra religión. La llevaron a oír misa a Nôtre Dame, le dijeron que esta ceremonia era desde hacía siglos base de la cultura europea, y que debería por lo menos saber algo de ello, y ella lo presenció todo obedientemente, tal y como presenciaría una ceremonia de té japonesa, y luego preguntó: «¿Entonces, estas personas son una especie de caníbales?». En esto ha quedado lo que parece perdurable.

Vía | auladereli

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Una respuesta

  1. Me ha gustado mucho este extracto.Por la parte que me toca desde las asignaturas que doy y cómo entiendo la educación, estoy de acuerdo con ella; aunque nuestra situación no sea del todo idéntica al panorama que describe, se acerca bastante.Cada vez los contenidos son más pobretones, se hace mucho hincapié en las destrezas y los procedimientos pero no se favorece el esfuerzo o se refuerza el hábito y la voluntad,que forman parte del quehacer de cualquiera que se tome en serio su trabajo, sea el que sea, y así, se hace más difícil conectar con según qué materias o lecturas porque requieren tiempo y dedicación.Pierden la cultura y el hombre.

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