Fin de la Misión Popular en San Martín

Cristina G. nos proporciona la oportunidad de conocer una nueva crónica de la Misión Popular en San Martín del Tesorillo (Cádiz), a la que hicimos referencia en un post anterior. Una vez culminada, el P. Rafael omi hace una valoración global de la misma en este escrito.


Hola hermanos. Os escribo para dejar impresiones sobre la misión de San Martín del Tesorillo. Algún misionero ya os habrá contado algo, pero ahora quiero hacerlo como miembro del equipo de Misiones.

En primer lugar agradecer la presencia de los misioneros que, generosamente, aceptaron implicarse de lleno en la misión de San Martín. Así, a los hermanos oblatos hay que añadir a un buen número de seglares que, renunciando a días de vacaciones de verano, han colaborado en la misión. En total, hemos llegado a ser unos 37 misioneros, que, a tiempo completo o parcial, misionamos en este pueblo.

Destacar la buena acogida de la gente de San Martín. La verdad es que, desde la propia alcaldesa, los misioneros hemos comentado la buena disposición de la gente, que, salvo excepciones, abrieron a todos las puertas y recibieron con agrado la misión.

El trabajo de los misioneros ha sido excelente. La primera semana tuvimos las visitas por las casas y las Asambleas Familiares Cristianas Misioneras. Para las visitas se dividió el pueblo en ocho sectores atendido cada uno por una pareja de misioneros. Así estuvimos visitando hasta el jueves casa por casa invitando a los actos de la misión y haciendo llegar el mensaje del Señor a los hogares y familias. Hemos tenido muchas anécdotas y muchos encuentros con personas que han marcado a los misioneros. Animo a los misioneros a que también pongan por escrito sus experiencias y las compartan con nosotros. Yo os pongo la mía, me encontré con un hombre de edad madura que se declaraba comunista y ateo. Su pasión era el golf y se dedicaba a jugar al golf y vivir de su pensión (se ve que el golf causa furor en el proletariado). Su acogida fue exquisita, no solo me invitó a entrar en su casa, sino que también me invitó a quedarme a charlar un rato con él. Estuvimos un tiempo conversando sobre la vida, el mundo, la fe, Dios…y el hombre quedó impresionado de cómo, a pesar de todo, hay gente que puede creer y dedicar su vida a la Misión.

Como véis, la misión ayuda a encontrar a Dios con el hombre y al ser humano con el ser humano.

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