Ecos de Jorge en la JMJ Sydney 2008 (1)

Gracia y ¡gracias!

Con esas dos palabras tan sonadas podría resumir los 20 días de peregrinación y compartir con el Señor y mis 19 amigos (que nos denominamos como grupo de los Supervivientes que os vaya sonando) Gracia la que el Espíritu derramó sobre todos los que allí estuvimos, nosotros esperábamos de Él y del que venía en su nombre como sucesor de Pedro y no defraudó -nunca lo hace, Dios es la caña por si no os habíais dado cuenta- nos ha tocado a cada uno en algún momento, especialmente en la Vigilia y Eucaristía de Sándwich el 19 y 20 de julio, como es mi caso. En todo le viaje ha habido muestras del amor con mayúsculas: la Creación, las gentes de Australia, nuestros hermanos en la fe de allí, la convivencia y experiencia de Iglesia universal, las anécdotas, los viajes o cualquier cosa sencilla de la vida de esas que tanto le gusta a Dios hacer presente y sorprenderte.  Y gracias las que da uno de todo corazón tanto a Deleju de la Diócesis de Madrid y a toda nuestra Iglesia por extensión por habernos facilitado todo en Australia, cuidarnos tanto allí y a Benedicto por sus palabras, su mensaje, su testimonio, y cada sonrisa y gesto que tuvo para los cientos de miles de chicas y chicos de todo el mundo que allí llegamos para oír todo lo que tenía que deciros de parte del Señor, palabras que ya en otro momento comentaremos.


En esta primera parte quiero hablaros de la parte más humana y aprovechar para agradecer por la experiencia vivida, que no hubiera sido posible sin estas personas increíbles que voy a citar y que me han enseñado, apoyado, escuchado, ayudado, cuidado y curado, regañado, con las que sobre todo he reído y disfrutado a tope como en mucho tiempo, rezado, cantado (¡éramos el coro de la Deleju allí!) llorado, crecido y vivido aventuras y alegrías: los padres Edu, Pepe y Pablo; Cris y Laurita; Cli, Clara, María y Jesús; Gennaro, Ana I., Blanca, Chus y Cris; Dagmara y Edu; Eva, Germán, Ana P. y Carlos…y cómo no al protagonista de todo que tanto quiero y que nos ha encontrado: a Jesús. Qué decir a todas y todos, que habéis sido un gran regalo en mi vida, que me alegro de que forméis parte de ella y que sois encantadores, se nota que el Señor hace cosas grandes en las y por las personas, y sois un reflejo de ello. Que Dios os bendiga.

¿Qué anécdotas podríamos contarles a mis hermanos de la Parroquia de los Oblatos? ¿La ilusión de algunos de nosotros y  servidor como peques en el avión por ser primera vez, la emoción del pedazo viaje a Australia cada uno con sus ilusiones, sus esperanzas y miedos, las escalas, comidas, carreras, “dutty free´s” y risas por los aeropuertos, los compañeros de asiento y azafatos malayos “peculiares”, nuestros laudes y vísperas rezados en tierras hostiles, nuestros “momentos cruz” por toda la peregrinación, cuando regalábamos a todo el que nos ayudaba o demostraban la hospitalidad australiana y conocíamos o caía bien por la calle, y nosotros le regalábamos las cruces de los jóvenes de Madrid y la aceptaban con una risa o lagrimilla de alegría a pesar de que no fueran ateos, protestantes, hindús? ¿O podemos hablarles de los otros momentos: “foto”, “pollo”… de las sugerentes risas de Dag y de Cli, de la circulación de coches a lo inglés y los peligros de atropello que alguno estuvimos a punto”, de los 2 por 2 entre nosotras y nosotros, del auténtico sueño australiano y las velitas a San Antonio je,je; de nuestras “fiestas de bungalow” y las pintas o sextos (que no tercios, no) de cervecita, de nuestras insignes londinenses, de lo majas y guapas que son las niñas de Edu, de las carreras a los baños-ataúdes helados de frío de Jesús, Gennaro y yo, o de las chicas y sus problemas del agua caliente, de las latas de conserva o la abadía de Tarrawarra; de los canguros, koalas y wombats posando? ¿O tal vez de los abrazos gratis que te ofrecían tantos jóvenes, intercambio de banderas, gorras, pins, firmas y cualquier cosa con jóvenes de todas partes mientras les dices que esto es la caña, que eres de España y como buenamente puedes le deseas que Dios le bendiga? ¿O de nuestras canciones “italiani batti le mani”, “Seven Nation Army, Aussi-Aussi-Aussi!, o cantos más españoles ja,ja; de nuestras interminables horas de autobús hasta Canberra y Sydney, de esas fotos indiscretas, esa música y clases de italiano e inglés entre nosotros (grazie amici de l´Italia o  il Liceo) y como n oGermán, Carlitos y demás en general de la WYD´08 in Sydneyyy, Australiaaa!!! (no se me iba a olvidar poner esta)

Y  lo que me dejo, es una lista y cada cosa recuerda y trae consigo tantos momentos y recuerdos y llevan una carga, que merece que sean contadas al detalle por sus protagonistas.

Pero también hemos podido conocer y contar todo le viaje con amigos de otros movimientos y parroquias de todo Madrid y España, como los del Camino Neocatecumenal, Legionarios, Opus Dei y un largo etc., cada uno con su carisma y peculiaridades ponía lo mejor al servicio de todos. Y ya para qué hablar de los católicos de países de toda la tierra que conoces, hablas e intercambias coseros, regalos y experiencias, destacando especialmente los australianos y australianas que nos brindaron su hospitalidad, cariño, sus cualidades culinarias y alimento, alojamiento,…como en las primeras comunidades “lo han puesto todo al servicio de todos” tanto el Melbourne, como en Canberra como en Sydney. Imaginaos entonces lo que a cada uno le ha podido conceder vivir igual que nosotros a cada uno de ellos, y nos consta que ha así ha sido…¡qué grande eres Señor!

También nos han acompañado nuestros pastores, obispos y cardenales españoles, qua los que hemos podido pasar y compartir algo de tiempo y Eucaristías, comidas, escuchar sus charlas, tener catequesis y diálogos varios y que nos han ayudado también a profundizar y orar de muchos temas, especialmente del Espíritu Santo que era el protagonista estrella de la Jornada. Se agradece mucho su compañía desde los primeros días en Melbourne y esperamos que esa comunicación y encuentro pueda seguir en España, que no hay nada más bello y que nos guste que sentirnos arropados y acogidos por los “apóstoles” de hoy.

Bien, en un próximo post compartiré algunas palabras más “espirituales” (aunque digo yo que todo está unido, pero bueno) espero haber mostrado un poco más que el buen rollito y la experiencia de vida lo grande que ha estado el Señor con nosotros, y hoy os invito a que oremos por los frutos de la Jornada, no sólo por las vocaciones y vivencias de fe de todo tipo que han surgido o se han consolidado entre los Supervivientes y todos los jóvenes peregrinos sino también para que la semilla y los dones del Espíritu puestos en Australia, el mensaje del Papa que también iba a todo el mundo, sigan dando frutos y el fuego ardiendo para anunciar a toda la humanidad el amor de Dios para todos sus hijos, la Buena Noticia y la gran familia de la Iglesia que nos acoge y en la que hoy Él se hace presente.

Aprovechad esas vacaciones que ya queda poco, God bless you!

Jorge

 

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3 respuestas

  1. Yo no estuve allí esta vez, y lo lamento, aunque he sido papa-boy en tres ocasiones…todo un veterano.Me alegro por los que fuisteis, por lo que habéis vivido y lo que ha significado para vosotros.Yo lo he seguido todo desde aquí y, aunque no es lo mismo indudablemente, pero también me ha ayudado.Por cierto, he estado buscando aquella canción que sonaba durante el vía crucis «Lord by your cross, you set us free…etc»; me encantó pero no encuentro la forma de descargarla ni en e-mulen ni en ninguna parte…si podéis decirme dónde la puedo encontrar lo agradecería.

  2. Bueno Jorge y Grupo de los supervivientes, ke decir, ke todo lo ke me an contado me a parecido muy bonito, ke ya estoy esperando al proximo ke es Madrid, ke kiero vivirlo, ke me alegro por vosotros, por todas esas vivencias tan bonitas, y ke me parece impresionante ke hayais vivido tamto en tan pocos dias; Ke esta esperiencia no se puede contar en estas pokas lineas, y ke mas ke kontarla, hay ke vivirla.

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